Ceremonia de imposición de insignias de Medicina

17 10 2011

Me alegra estar de vuelta escribiendo.

Hace dos días aconteció en mi universidad la ceremonia de imposición de Insignias de Medicina en la cual participé y tuve el honor de recibir este legado de parte de mis maestros y compartirlo con mis compañeros y amigos.  Es un acto especial, pues simboliza una transición, es decir, ya habiendo completado toda la formación teórica que recibiríamos en nuestra carrera, es hora de adentrarnos en la práctica clínica, y con ella vienen las responsabilidades de ser médico.

Y además de esto, personalmente también es un momento de felicidad, de agradecimiento y de reflexión, porque ser médico es solo un paso intermedio en el propósito de contribuir a un mundo mejor.

A continuación comparto  algunas palabras que escribí en ocasión de esta ceremonia, en un intento de materializar mis sentimientos en letras:

“Una vida con propósito” 

Cada momento importante de nuestras vidas se convierte en un espacio fundamental para reflexionar sobre la misma. Y simplemente quiero que mis palabras contribuyan a que además de dejar fluir el júbilo y felicidad que provocan en nosotros alcanzar el logro de convertirnos en médicos, también dediquemos tiempo a reflexionar, y para ello quiero compartir tres mensajes:

1. Sentir gratitud por lo que tienes y te ocurre en la vida


Hoy es un momento especial. Tenemos nuestras familias y seres queridos a nuestro alrededor, recibimos la distinción de la profesión médica, gozamos de salud y felicidad. Y todo ello no ha sido fruto del azar. Detrás de casa situación de nuestras vidas y de ésta en particular han ocurrido muchas coincidencias. Pero una coincidencia no es un conjunto de situaciones simultáneas y espontáneas. Su verdadero significado es una Incidencia coordinada de personas y situaciones cuyo resultado es la persona que somos ahora.
Por un lado las familias y seres queridos que han soportado día a día el camino de aprendizaje de sus hijos, con amor, con empeño, con constancia; también los maestros, que desinteresadamente nos han impartido los conocimientos sobre la medicina y sobre la vida, convirtiéndose algunos en ejemplo y mentores en este camino muchas veces difícil. Nuestros compañeros y amigos que han acompañado hombro a hombro este recorrido, con sus alegrías, tristezas, desencantos y sorpresas, pero que siempre han estado ahí; nuestra universidad que nos ha abierto sus puertas y nos ha dado todos los recursos para que nos formáramos en una profesión y en una actitud de vida para que “pudiéramos ser útiles para la sociedad”. Y nosotros mismos, que con valor hemos persistido, insistido y nunca hemos desistido por alcanzar este objetivo que algún día nos propusimos y cuyo camino hoy muestra su recompensa. Y finalmente la vida, y aquello más allá, que ha permitido que todos estos factores confluyeran en nuestra existencia.

Y debemos sentir gratitud por todo lo que ha ocurrido y por todos quienes han participado de este proceso, porque nada sería igual si no hubiera ocurrido de esta forma. Gracias papás y familia, gracias maestros, gracias compañeros y amigos, gracias universidad, gracias a nosotros mismos, gracias a la vida.

2. Ser médico es una responsabilidad más allá de nosotros

Poco nos imaginábamos, 5 o 6 años atrás al inicio de nuestra carrera, lo que significaba ser médico y los sacrificios que debíamos hacer para merecernos esta distinción y privilegio. Inclusive, tal vez los motivos de elección de esta carrera eran confusos o distorsionados de la verdadera realidad de esta profesión. Pero este ya no es el momento de poner en discusión las razones por las cuales cada quien eligió este oficio, pero sí es el instante preciso para discutir el para qué.
Un para qué cuya construcción se ha hecho con el paso del tiempo. La mentalidad de jóvenes que teníamos al empezar la universidad se ha modificado gracias al conocimiento y las reflexiones constantes que nos ha motivado nuestro estudio. Nuestra madurez ha aumentado producto de las diversas situaciones y pruebas que hemos vivido en estos años: Encerrarnos en nuestro mundo de la medicina, tener menos tiempo libre, llevar un estilo de vida con disciplina, dormir poco, alejarnos un poco de la familia o de los amigos, estar tristes cuando no obtenemos los resultados que esperamos e intentarlo cada vez con más fuerza para avanzar. Y entender que ser médico no es acumular conocimientos sino que es tener una actitud hacia la vida y asumir una responsabilidad individual y con nuestra sociedad. Una actitud de servicio y de aprendizaje continuos. Una responsabilidad individual de honrar el título que tenemos con nuestras acciones y una responsabilidad con nuestra sociedad de contribuir día tras día a su mejoramiento. En conclusión, somos médicos para ayudar a nuestras comunidades con nuestros saberes, pero también con nuestras competencias y habilidades personales para hacerla una comunidad cada vez más saludable. Esa salud no se refiere sólo a las enfermedades que comúnmente nos imaginamos. Se refiere también a luchar en contra de las raíces de las enfermedades, que van desde una vida desequilibrada y desordenada hasta la desigualdad entre las personas, la violencia, la pobreza. Para eso somos médicos.

Y al final también dejar nuestro legado y compartir nuestras experiencias a través del oficio ser profesor, que es el único que puede asegurar que realmente ayudemos al desarrollo de nuestro campo y a que no se pierdan los valiosos saberes que adquirimos en nuestras vidas. En palabras de Fernando González, escritor y filósofo antioqueño, en una carta escrita a Héctor Abad Gómez, gran médico salubrista colombiano: “El médico profesor tiene que estar por ahí en los caminos, observando, manoseando, viendo, oyendo, tocando, bregando por curar con la rastra de aprendices que le dan nombre de los nombres: ¡Maestro! […] Sí, doctorcitos: no es para ser lindos y pasar cuentas grandes y vender píldoras de jalea […]Es para mandaros a todas partes a curar, inventar y, en una palabra, servir” Ser médico es una responsabilidad más allá de nosotros

3. Llevar una vida con propósito


Hemos tenido muchas clases y enseñanzas, pero ¿Dónde quedó la enseñanza sobre “Vivir”? esa es una enseñanza que cada uno ha ido adquiriendo, a partir de sus experiencias. Vivir para cada quien tiene significados muy diversos.

Convertirnos en médicos no es el fin último. Es solamente un paso en la construcción de nuestra vida la cual no queda reducida solamente al aspecto profesional sino que existen muchas otras áreas de las que dependen nuestro equilibrio como personas: la espiritual, la familiar, la salud física, el área sentimental. En consecuencia, ser médico es un paso, un escalón, y de nosotros depende seguir el camino. Un camino que debemos asegurar que sea integral, que no descuide todos los aspectos que llenan la existencia de gozo, porque la vida ocurre toda al mismo tiempo y como tal debe ser asumida, no sea que en unos años nos demos cuenta que se nos pasó el tiempo y no la aprovechamos.

Por eso es fundamental preguntarnos: ¿Cuál es el propósito de nuestras vidas? ¿Para qué nos levantamos todos los días?¿ Acaso era para convertirnos en médicos?, y entonces ahora que ya lo somos, ¿Para qué?

Siempre debemos recordar que las metas que nos proponemos y que vamos alcanzando no deben alejarse de aquello que realmente deseamos con el corazón, de nuestro sueño, de nuestro propósito, el cual no puede ser inferior a la responsabilidad que adquirimos con nuestra profesión.

La invitación que quiero hacerles es a que en cada momento de nuestras vidas tengamos presente que nuestras acciones deben ir acordes con lo que somos, con lo que queremos. Por lo tanto, la sociedad no espera algo diferente a nosotros que coherencia y ejemplo, que son valores que deben acompañarnos por el resto de nuestras vidas.

Tanto esfuerzo, tantos conocimientos, tanto tiempo y dinero invertido, serían obsoletos si no van ligados a un propósito superior, que nos asegurará la felicidad en cada momento al saber que vamos en su dirección. Y ante todo, ser conscientes que debemos “ser el cambio que deseamos ver en el mundo”





Situaciones de cada día: El robo

21 04 2011

Ya pasó casi semana y media desde que me robaron. Sí, fui presa de la inseguridad de esta ciudad y mi carro fue vilmente abierto por ladrones. Lo pero es que era en uno de los sitios con más afluencia de personas de la ciudad y a plena luz del día.

Pero lo ocurrido ya no puede cambiarse. De cualquier forma,  estoy seguro  que hice una contribución a aquellas personas que osaron robarme.  Si no, ¿qué me podrían decir del celular que se llevaron, lleno de 1100 minutos? Ahora creo que le permití a personas de bajos recursos que pudieran comunicarse con sus seres queridos (así quienes ellos quieran sean otros malandros como ellos). O ¿qué opinarían del radio de mi carro que ahora está en manos de ellos? pues démonos por bien servidos de que lo estarán usando de la mejor forma, o sea,   poniendo música en sus casas y vehículos. Eso me reconforta. Lo que sí me duele son los 50.000 pesos robados, ya que no eran míos, sino de mi empresa. Pero bueno, eso es un hecho menor si lo vemos desde un punto positivo:  ahora mi empresa social, BIENESTAR, realiza donaciones a los sectores más pobres y vulnerables de la ciudad.

Bueno, y finalmente, ellos también me están haciendo un favor. Habiéndose robado  material de mercadeo de la empresa, seguro que están contribuyendo a promocionar nuestra iniciativa. Ya me los imagino con el chaleco y la gorra de la empresa visitando a familias y afiliando personas gracias a las tarjetas de afiliación que se llevaron. Bueno muchachos, qué más puedo decir, me ahorraron trabajo.

Al final, no quedó de otra que confiar en quienes siempre resuelven este tipo de casos, ¡la policía! Ahí quedó hecho el denuncio, por lo menos para engrosar las estadísticas de robos de la ciudad.

Ahora es que pongo en aplicación una enseñanza que algún día había recibido: tú no puedes cambiar los hechos que suceden, pero SÍ PUEDES CAMBIAR LA INTERPRETACIÓN que tienes de los hechos. Así, si mejoras la interpretación, mejoras la actitud. Ahhh, y una cosa más: si tienes un problema, pues sólo hay dos opciones: uno, si el problema tiene solución, pues debes hacer que la solución ocurra; o dos, si el problema no tiene solución, pues no tienes problema alguno. Tienes una situación que deses aceptar y a la que debes adaptarte.

Alejorgito

PD: lo mejor de todo es que logré tomarles una foto en pleno acto. Aquí se las dejo:






Historias de la finca I

31 01 2011

Siempre es bueno recordar de dónde venimos y en mi caso mi familia viene orgullosamente del campo, ese campo que para muchos puede parecer aburrido, acabado y sin oportunidades pero que en realidad es el origen de nuestro país.

Hoy lo he recordado, en un buen viaje que he hecho con mi familia a la finca de mis abuelos paternos en las montañas del municipio de Filadelfia, Caldas.

Cuando somos citadinos, nos es difícil imaginar que muchas cosas interesantes se pueden aprovechar de una buena salida a la región rural. La primera regla que me autoimpuse fue sencilla: nada de tecnología (no celular, no portátil, no reproductor de música pero bueno, sí mi cámara fotográfica). Es impresionante cómo, cuando hemos conocido algunos aparatejos nos volvemos esclavos de ellos. Sí a un buen libro y a mi diario, y a muchas ganas de conversar con la familia.

Siempre uno ha visto  que los abuelos le cuentan historias a sus  nietos; pues bien, iba con la firme intención de escuchar el desenlace de algunos cuentos que ya por ahí había escuchado; el curandero de la familia, el pollo maligno, las brujas, la forma de levantar a los niños en el campo.

Hoy les cuento la primera historia, aquella que habla de las “brujas”. Su existencia es confirmada por casi todos los campesinos  que dicen que eran más hace  años porque  ahora las han espantado mucho. Mi abuelo, Octavio, un hombre que acaba de cumplir 89 años de existencia (ya le va ganando a la esperanza de vida nacional de 75 años) asegura haber sido perseguido por una.

– Abuelo, cuénteme, ¿cómo así que lo persiguió una bruja? – Claro, esas brujas de las que hace años existían. cuando yo era muy joven, tenía como eso de 14 años, me mantenían molestando – Y ¿por qué lo persigue a uno una bruja? – ahh yo no sé, eso son mujeres que se enamoran de uno – En ese caso es posible que varias brujas me hayan perseguido (pensaba yo en mi interior) – Una vez, cuando estaba yo durmiendo profundamente con mi hermano al lado, que tenía un sueño muy pesado, sentí que se me posó encima una persona y acto seguido con las manos me empezó a apretar la cara sofocándome con ellas. Yo forcejeaba, pataleaba, intentaba pararame y sentía que estaba para reventarme. Le daba golpes a mi hermano para que hiciera algo pero eran en vano – Uy, debió haber sido muy terrible – Pero de repente, me soltó y yo logré volver a respirar. Me salvé. Las brujas, además, también hacen que a uno se le pierda el camino. Cuando uno está andando por el monte lo confunden y le cierran el paso. Se me olvidó preguntarle qué hizo para que lo dejaran en paz, así que acabo de quedar desprotegido ante cualquier ataque o persecución de tan singular personaje. 😦

Link de mi abuelito echando cuentos: 

No sólo  historias interesantes encierra el campo sino también unos paisajes hermosos que es un encanto apreciar y un estímulo sensorial completo !cuántas tonalidades de verdes que se pueden distinguir! ¡cuántos animales diversos, desde los grandes hasta los diminutos! ¡tanta variedad de sonidos, muchos de ellos descubiertos sólo ante un silencio profundo!  Pues nada mejor que una caminata para ser testigos de todo ello.

Emprendimos potrero abajo mi padre y yo. No me alcanzan los dedos de las manos para contar los meses que habían pasado desde que había hecho la última excursión tal en medio de la montaña. Lo primero que encontramos fue una linda vista: guaduales, montañas una tras otra, fincas, flores, vacas, terneros. Caminamos cuesta abajo y nos encontramos el primer obstáculo, que era nada más y nada menos que un alambre de púas. Menudo elemento de defensa que el hombre ha creado usando el arma más primitiva, (un chuzo). Para un muchacho como yo no debería significar una gran prueba, pero debí cambiar una cortada con una púa por una buena rasgada de pantalón.  No era un problema mayor, recién comenzaba la caminata y la actitud estaba, una actitud que ni las dos caídas siguientes y la ya embarrada de la ropa pudieron echar abajo. Estaba feliz tomando las fotos que tanta belleza merecía. Cuando uno quiere observar, muchos detalles afloran a los ojos, la araña que acecha su presa, el pequeño bicho que camina sobre el pasto,  la diferencia de formas y texturas de las hojas de los árboles.

Empezábamos a escuchar el shhhhhh que hace el agua cuando fluye libre en forma de arroyo. Ese era nuestro objetivo. Descender no fue tarea fácil, pero lo logramos y nada mejor que la sensación de agua cristalina corriendo sobre los pies y refrescando el cuerpo. Imagínense en estos momentos el sonido del agua lo relajante que es. Así me sentía yo. Fue muy divertida la actividad de escalar las cascadas  y a su vez sentir la adrenalina que algunos peligros representaban, como las empinadas rocas, los pasos en falso, la posibilidad de deslizarse, la sensación de que nos podríamos perder. Pero nada queda grande para quien espíritu de explroador tiene y a feliz término llevamos la experiencia (eso sí, después de quedar con al ropa toda mojada, embarrada, las manos ásperas y picadas). Para finalizar la paseggiata  una araña picó mi mano como queriendo dejarme un recuerdo para llevar de regreso a casa.

Dos pequeños relatos de lo que fue la finca. Valorar la región rural más allá de un deber es un deleite que no podemos impedir tenerlo.  Cuéntenme,¿ tienen alguna buena experiencia en el campo?

Hasta la próxima.

Alejorgito

Nota final: El campo también encierra sus injusticias. Vean el racimo inmenso de plátanos a  continuación. El que menos plátanos tiene cuenta con al menos 30. En la ciudad un plátano nos vale por lo menos 500 pesos, para un total de  15000 pesos por el conjunto entero. Y vena ustedes que al campesino, quien hace el trabajo más arduo, le pagan sólo 3000 o 4000 por un racimo. O sea, el intermediario le hace casi tres veces su precio original, sacándole una buena tajada de casi el 80% del valor. Sólo el ínfimo 20% va para el campesino de la finca.





¿Pololeas?

12 04 2010

Era una tarde de la primavera incipiente de Santiago y a falta del cafecito colombiano  tomaba una bebida con mi amiga, en pleno centro de la ciudad.

¿Pololeas? Me preguntó ella, con esa cadencia rápida típica del chileno.

Muchos pensamientos vinieron a mi mente; ¿qué me estaría preguntando? Era como hablarme en chino.

Sí, o sea, ¿tienes polola….o pololo, qué voy a saber yo ?- repitió

Pues en realidad, eso me intrigó más. Mi imaginación jugaba creativamente.

¿Se referiría a algún elemento de mi propiedad? ¿A alguna mascota que me gustara pasear día tras día? ¿A una persona en especial con la que me divirtiera de vez en cuando y me viera espontáneamente?

Créanme que cualquiera de estas definiciones cabrían en el significado del término.

Sonaba como raro. En mi  Colombia esa palabra se me haría pensar a una gallina por ahí dando vueltas. ¿Sería pololear el andar revoloteando por ahí, sin más?

Buscando un poquito, me di cuenta que pololo viene de los mapuches (pueblo indígena  ancestral de Chile) y se refería  a  “Pulomen o Pululu”, que es un insecto que zumba alrededor de  las personas , en general en las noches, cerca de la luz o de las flores. Y aunque conozco a algunas personas (especialmente algunos) que pueden llegar a hacer firme honor de andar revoloteando y zumbando  como insectos por ahí, aún seguía sin entender.

!Craso error! Uno no puede andar por ahí, en un país diferente, cultura diferente, sin saber lo que significan las palabras. ¿Cuántas oportunidades se pueden perder por no entender? ¿Qué barbaridades diríamos si no adecuáramos nuestro lenguaje?

Y de hecho, mirando en retrospectiva, seguidamente las mujeres me preguntan si pololeo o no. ¿Qué será ese interés?? (Aunque los colombianos, déjenme decirles, tenemos buena fama). Yo muy audaz, finalmente me encontré esta definición: (Pololeo) “De la asociación de ese “revoloteo” del moscardón con la actitud de los enamorados al cortejar a sus ideales de compañeras surgió el apelativo del “pololeo”.

Me parece una palabra bien rara y no adecuada, para mi gusto, pero a los novios (pareja) en Chile, se les llama Pololos, y todo lo derivado de ahí. Pololear: tener novio/a  Pololo/a: novio/a  Pololeo: acción de estar con novio

¡Jaja! ¡Muy curioso como cambia el lenguaje!

¡Saludos para todos desde CHile!





la vida es dar un paso tras otro.

29 03 2010

la vida es dar un paso tras otro… Pasos son los que he ido dando.

Uno que me llevó a un lugar diferente de mi ciudad, otro que permitió que conociera a una persona maravillosa, alguno  hizo que aprendiera una importante lección;  el día pasado di un paso que me abrió una gran oportunidad y ahora éste hace que viva una experiencia inolvidable.


Son los pasos los que me han llevado a estar aquí, en otro país, lejos de mi hogar pero siempre consciente de los objetivos que persigo, las metas que quiero alcanzar y las experiencias que quiero vivir. Ya son casi dos meses fuera de Colombia, tiempo valiosísimo con respecto a todas las cosas que he ido ganando, a los lugares conocidos y sobre todo a las personas que han entrado en mi vida y a aquellas que me he dado cuenta que me valoran y que mantienen pendientes de mí.

Cada minuto de vivir esta experiencia hace que valga la pena.  cada uno llega con tal intensidad y tal novedad que se van sumando unos con otros haciendo  que el tiempo pase con velocidad.

Recuerdo la travesía que emprendí al comenzar la experiencia, viajando más de 108 horas en BUS desde COlombia, recorriendo un trayecto de más de  6000 kms por tierra, atravesando 4 países y llegando a Chile pasados 11 días de viaje;  luego el asombro por un nuevo lugar, nuevas personas, nuevas costumbres; el sentimiento de ” soy responsable de mí mismo”  ese que sólo tenemos enteramente cuando te encuentras lejos de todas tus personas cercanas, pero asombrarse y sorprenderse por la cercanía que vas construyendo con algunas otras muy interesantes.

Pasar por la adaptación a hábitos y costumbres diferentes y enfrentarse a lo que nunca, ni por un minuto, estaba contemplado, una catástrofe natural: El terremoto del 27 de febrero,  son experiencias indelebles en mí. Ver el proceso de las personas enfrentando la adversidad, el pánico, la angustia, el miedo, y a su vez  la solidaridad, el nacionalismo, la ayuda.

Contrastes, todo han sido contrastes, y ante todo, APRENDIZAJES, esos que pueden pasar desapercibidos por delante del caminante desprevenido, pero que marcan la vida de quienes caminamos reflexionando, mirando lo que pasa,  interactuando.  aquí, algunos de los que surgen de las experiencias cotidianas:

– Lo más importante al viajar no son los lugares preciosos, las monumentales edificaciones o  las asombrosas urbes, mas lo constituyen las personas que conoces y sus culturas, que dinamizan los lugares. Eso lo comprendes cuando al dejar una ciudad o país recuerdas  más los cinco minutos de conversación con los amigos que conociste, o las personas interactuando en medio de la calle, que la gran iglesia frente a la cual te tomaste una foto.

A tu alrededor siempre hay personas que te valoran y están pendientes de ti <no importa si estás en otro país> !Hay que atesoralas! (decenas de llamadas, mensajes, comunicados y saludos recibidos tras el terremoto en CHile)

Y así, experiencias, una tras otra, van dejando de qué hablar. Les seguiré contando aquellas que la vida, y el tiempo me van trayendo.

Jorge Alejandro García R.

Santiago, Chile. Marzo 28 de 2010

PD: Disfruten algunas fotos que me han gustado!!